abril 5, 2026
articulo 27

Cuando una relación laboral termina, ya sea por un despido, por el fin de un contrato temporal o incluso por un accidente de trabajo, la ley establece que el trabajador tiene derecho a una compensación económica. Es lo que conocemos como indemnización.

El problema es que calcular y reclamar esta cantidad no es tan sencillo como mirar la última nómina. Las empresas, ya sea por error humano o por intentar ahorrar costes, suelen calcular estas indemnizaciones a la baja. Si firmas el documento de saldo y finiquito sin saber exactamente qué te corresponde, estarás regalando un dinero que has ganado con tu esfuerzo.

Para asegurar que cobras hasta el último céntimo que te pertenece, debes seguir estos pasos clave antes de firmar nada.

1. Identifica qué tipo de indemnización te corresponde

No todas las salidas de una empresa se pagan igual. La cantidad de días por año trabajado que te corresponden depende del motivo exacto por el que finaliza tu contrato:

  • Fin de contrato temporal: Te corresponden 12 días de salario por cada año trabajado.
  • Despido objetivo (por causas económicas, técnicas, organizativas…): La ley marca 20 días por año trabajado, con un tope de 12 mensualidades.
  • Despido improcedente (sin causa justificada): Es la indemnización más alta. Actualmente son 33 días por año trabajado (con un tope de 24 mensualidades). Nota: Si tu contrato es anterior a febrero de 2012, una parte se calcula a 45 días.
  • Baja voluntaria: Ojo con esto. Si eres tú quien decide irse de la empresa libremente, no tienes derecho a indemnización, solo al finiquito (vacaciones no disfrutadas y parte proporcional de las pagas extra).

2. Revisa el cálculo: El salario regulador y la antigüedad

El truco donde más dinero se pierde está en la base del cálculo. La indemnización se calcula multiplicando tu salario diario por los días que te corresponden según tu antigüedad.

  • La antigüedad: Se cuenta por meses completos. Si has trabajado un año y un día, a efectos de indemnización, cuenta como si hubieras trabajado un año y un mes.
  • El salario diario: La empresa suele calcularlo usando solo el salario base, pero la ley dice que hay que incluir todos los conceptos salariales (comisiones, bonus, horas extras habituales, prorratas de pagas extras). Si no incluyen esto, tu indemnización será mucho menor de lo legal.

3. Cuidado con lo que firmas (El «No Conforme»)

Te ponen el papel del despido y el finiquito delante. Te dicen que si no firmas, no cobras. Esto es una presión habitual, pero debes mantener la calma. Puedes firmar el documento para confirmar que lo has recibido, pero es vital que escribas de tu puño y letra las palabras «NO CONFORME» junto a tu firma y la fecha del día. Hacer esto no te impide cobrar lo que te ofrecen en ese momento, pero te deja la puerta abierta legalmente para reclamar la diferencia si luego descubres que te han pagado de menos.

4. Los plazos son implacables (La regla de los 20 días)

En el derecho laboral, el tiempo vuela. Si no estás de acuerdo con la causa del despido o con la indemnización que te han calculado, tienes exactamente 20 días hábiles (sin contar sábados, domingos ni festivos) desde la fecha efectiva del despido para presentar una reclamación formal (la Papeleta de Conciliación en el SMAC). Si presentas la reclamación el día 21, habrás perdido tu derecho para siempre, por muy injusto que haya sido el despido.

5. La vía extrajudicial: El SMAC

Antes de llegar a un juzgado, la reclamación se presenta en el Servicio de Mediación, Arbitraje y Conciliación (SMAC) de tu comunidad autónoma. Es un trámite administrativo y gratuito. En esta reunión, empresa y trabajador intentan llegar a un acuerdo económico. Muchas veces, si la empresa sabe que ha calculado mal la indemnización, preferirá pagar la diferencia aquí antes de enfrentarse a un juez, ahorrando a ambas partes un proceso largo.

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